El entorno complejo, incierto y globalizado sacude las empresas generando dinámicas de cambio constantes de tal forma que nuestra «agilidad ante el cambio» es una garantía de supervivencia profesional y, depende de cómo la manejemos, puede ser una oportunidad de consolidarnos o de garantizar unos apasionantes próximos años.
¿Qué diferencia a Jeff Bezos (Amazon), Pierre Omidyar (e-Bay), Alan George Lafley (Procter & Gamble) o Marc Benioff (Salesforce) (por poner un ejemplo de exitosos ejecutivos y emprendedores) del resto de los mortales (al margen del saldo de sus cuentas corrientes)?
El entorno actual de hipercompetitividad necesita que todo líder, al margen de dominar los diferentes conocimientos necesarios para operar en su negocio, también sepa cómo solucionar problemas y cómo crear nuevas formas de pensar y de actuar que aporten valor a su empresa.
Actualmente cualquier profesional que viva absorto en el día a día y “enjaulado” en el “corto plazo” a buen seguro estará condenado a perder oportunidades y, en definitiva, a reducir su capacidad de aportar valor.
A veces es necesario trabajar más a menudo de lo que quisiéramos “apagando fuegos”, pero es importante que no se convierta en una “rutina”. Cuando esto nos ocurre, quizá necesitamos “pararnos” para “observar” nuestro entorno, los cambios que se suceden en él y qué potenciales necesidades tendremos nosotros o nuestros clientes para conseguir adelantarnos a oportunidades o amenazas y así seguir aportando valor y, por supuesto, que ello sirva para ser cada vez más competitivos. Por tanto…”pararse” es necesario e “innovar y anticiparse” es ¡imprescindible!
Desde hace varios años, con independencia del sector al cual pertenezcan, ya no quedan muchas empresas que estén dando resultados que no se hayan subido al “carro de la innovación”.
Los mercados maduros y globales, la feroz competencia en la mayoría de sectores, un cliente infiel cada vez mejor informado y con elevados estándares de satisfacción, son algunos de los motivos por los cuáles innovar es sinónimo de sobrevivir.
La vida laboral ha sufrido en todos los sectores enormes modificaciones en los últimos años. No obstante, en este artículo quiero referirme particularmente al colectivo de Directivo del siglo XXI que trabajan en el entorno de la empresa multinacional.
Un aspecto que hay que tener en cuenta es la fuerte irrupción de las nuevas tecnologías y la dedicación de tiempo que estas requieren; me refiero a la gestión del e-mail (tarea que consume una considerable parte de tiempo debido a la gran cantidad de correos que se reciben), Skype, Videoconferencias (que facilitan no tener que viajar tanto), o Internet en el móvil, Twitter, Whatsapp y otros que nos mantienen “informados” y también “entretenidos”, etc.