Cada uno de nosotros, tiene una determinada forma de conversar que nos diferencia de “otros conversadores”. Nuestro particular estilo de “conversador” es una proyección del original ser humano que somos y en concreto, del mundo emocional que albergamos. Si bien, todos necesitamos tener competencia en conversar, si somos líderes, esta es una “necesidad vital” pues es mediante las conversaciones que “escuchamos”, “empatizamos”, “inspiramos” o “desarrollamos” a nuestros colaboradores o hacemos todo lo contrario.
Los conversadores disonantes son aquellos que por medio de determinados comportamientos consiguen generar emociones negativas (miedo, resentimiento, inseguridad…) en su interlocutor, lo contrario sería conversador resonante porque genera en su interlocutor emociones positivas (compromiso, ilusión, satisfacción…).
En este artículo, quiero mostrar cuatro perfiles distintos de líderes-conversadores que los he bautizado como conversadores disonantes; por “disonante” entendiendo que es por medio de determinados comportamientos que consigue “generar determinadas emociones negativas en su interlocutor”; un ejemplo de estas emociones o sentimientos disonantes serían: miedo, resentimiento, inseguridad, resignación, inquietud, tensión, impotencia, incomprensión, confusión etc… Lo contrario de “disonante” sería “resonante”, o sea, que por medio de los comportamientos de los cuales hace gala mientras conversa, genera en su interlocutor emociones positivas tales como compromiso, ilusión, satisfacción, orgullo, seguridad, interés, confianza, ambición, etc…